July 28

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Sepa Cuando Buscar Ayuda para su Hijo o Hija


Los padres son usualmente los primeros en reconocer cuando un hijo tiene un problema emocional o de comportamiento. Aún así, la decisión de buscar ayuda profesional puede ser difícil y dolorosa para el padre. El primer paso es tratar tiernamente de hablar con el niño. Una conversación honesta acerca de los sentimientos a veces puede ayudar. Los padres pueden escoger el consultar con el médico del niño, maestros, miembros del clero, u otros adultos que conozcan bien al niño. Estos pasos pueden resolver los problemas para el niño y la familia. A continuación se describen algunas señales indicativas de que una evaluación por un siquiatra de niños y adolescentes puede ser de gran ayuda:

EN NIÑOS PEQUEÑOS

Se sabe que incluso los niños muy pequeños pueden ser afectados por los eventos traumáticos a través de una experiencia propia o debido al sufrimiento de quienes cuidan de ellos. Cada niño puede que responda de manera distinta. En algunos casos, usted tal vez note que el niño se muestra angustiado, en otras palabras, puede que su bebé se altere con mayor facilidad, puede ser que se aferre a sus padres, que tenga problemas separándose de ellos, o que manifieste su angustia a través de rabietas más frecuentes. También puede ser que usted note que su niño comienza a actuar más como un bebé de lo que solía ser, como por ejemplo queriendo que usted le dé de comer pese a que antes insistía en hacerlo por sí mismo. Puede ser que usted piense que su niño ha “retrocedido” o ha perdido la habilidad de hacer cosas que sabía hacer, tales como hablar o utilizar el baño. O puede ser que note que el niño está más a menudo “en alerta” o muy sensible, que lloriquee o se queje diciendo sentirse enfermo o con dolor, o puede que coma menos. Algunos niños muestran varios de estos comportamientos.

EN PRE-ADOLESCENTES Y ADOLESCENTES

  • Cambios marcados en el aprendizaje en la escuela.
  • Dificultad para enfrentarse a los problemas, situaciones o actividades diarias.
  • Cambios significativos en hábitos de dormir o alimenticios,
    Muchas quejas físicas.
  • Hiperactividad, inquietud, movimiento constante mas allá del juego regular.
  • Representaciones sexuales.
  • Estado depresivo manifestado por un estado de ánimo y actitud persistentemente negativo, con frecuencia acompañado de apetito pobre, dificultad en el dormir e ideas relacionadas con la muerte.
  • Abuso de drogas o de alcohol.
  • Miedo intenso a tornarse obeso sin tomar en cuenta su verdadero peso al presente, purgar los alimentos o restringir el comer.
  • Pesadillas persistentes.
  • Amenazas de hacerse daño a si mismo o hacerle daño a otros.
  • Comportamiento de inflingirse heridas o autodestructivo. Arranques frecuentes de ira y agresión.
  • Hiperactividad, inquietud, movimiento constante mas allá del juego regular.
  • Amenazas de irse del hogar.
  • Violación persistente de los derechos de otras personas de forma agresiva o no agresiva; reto a la autoridad, ausencia a escuela, robos o vandalismo.
  • Pensamientos y sentimientos extraños, comportamiento poco usual.

Si los problemas persisten por un período de tiempo extenso y especialmente si otros envueltos en la vida del niño están preocupados, la consulta con un siquiatra de niños y adolescentes y con otros clínicos específicamente entrenados para trabajar con niños puede ser de ayuda.

La Información para la Familia (FFF) ha sido desarrollada y distribuida por la “American Academy of Child and Adolescent Psychiatry”. No se requiere permiso escrito para reproducir las hojas para uso personal o educativo, pero no se pueden incluir en material que se presente a la venta. Las hojas sueltas no se pueden poner a traves de otro “website” sin el permiso expreso y escrito de la AACAP. Para comprar la serie de “FFF’s”, puede visitar nuestro “website”: www.aacap.org.

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